24
Jun

Me invitaron a participar de un taller llamado jugando nos conectamos, de hand in hand chile . Ni idea de qué se trataba, pero me tincó y no me equivoqué. Les cuento la experiencia..

Ahí estaba Yo, sentada en un círculo en la casa de juegos Rukayen. Las facilitadoras encantadoras, Ignacia del río, sicóloga que vivió un tiempo en Estados Unidos y conoció éste sistema que hoy lo comparte a través de diferentes talleres. La acompaña Pilar Valencia que tiene una voz tiernnnaaa y acogedora que hace muy fácil comprender los conceptos.

Es importante comprender que los críos tienen su cerebro en desarrollo, que se desconectan con frecuencia como parte de su evolución. Que cuando nos desconectamos ( grandes y chicos) nuestro sistema más primitivo es el protagonista de nuestras acciones, el mismo que opera en modo supervivencia, no hay sistema límbico que regule y ayude a sopesar sentimientos, usar sentido común  y actuar con empatía. Cuando nos desconectamos, pataleamos, tenemos  conductas que salen de lo ” correcto”. Los niños necesitan de un adulto que los ayude a conectarse, a entender que les pasa y de a poco ir solucionando las dificultades que van experimentando. El juego es una manera muy entretenida de lograrlo…pero la mayoría de los adultos no sabemos a qué jugar ni cómo hacerlo. Nos aburrimos y estamos con la cabeza en un millón de partes.

Basta con que se nos sugiera movernos en libertad para que quedemos tiesos. En este taller experimentamos actividades entretenidas y super interesantes que me llevaron a ver  aspectos personales que me frenan y que dificultan mi conexión con los demás.

” Pareja de escucha”

La actividad fue super potente. la instrucción era simple: ¡¡¡¡¡¡¡había que hablar 5 minutos y la otra persona nos miraba, ¡¡SIN COMENTAR!!! ¡¡¡SIN DAR CONSEJOS !! calladita, solo escuchar. No sabía que cara poner cuando escuchaba y tuve que amordazar y amenazar de muerte a mis pensamientos para que no se me escapara algún comentario o recomendación. Pero lo logré y según mi pareja de escucha ( así se llama al compañero en ésta dinámica) se sintió escuchada y cómoda . O sea…no tenía cara de estar reprimiendo y controlando las ganas de intervenir. Digna de un OSCAR

Me tocó el turno de hablar…pensé que sería lo más fácil.¡¡ PERO NO!!! Partí con cinco diálogos que orquestaban en mi cabeza. El primero salía de mi boca, el interno que evalúa positivamente y alienta. El interno que me boicotea, el interno que me recuerda que estoy haciendo y el experto que crítica y describe todo lo que ocurre en transmisión en vivo y en directo con traducción simultánea  en diferentes idiomas. Después del primer minuto que fue muy intenso, comenzó a bajar el volumen de mis diálogos internos y empecé a escuchar lo que hablaba.  Logré estructurar problemáticas, dudas, inquietudes y yo misma fui encontrando respuestas sin necesidad de que el otro me orientará. Logré descansar en la mirada de mi pareja y la sentí confortable.   Al pasar los cinco minutos  me sentí un poco mas clara y calmada. Esto es una “pareja de escucha”.  Es buena herramienta para comunicarse con los adolescentes, incluso con amigos y pareja. Dejar que el otro sienta nuestra compañía y sin juicios ni consejos pueda elaborar sus propios diálogos y estructurar sus ideas.

Tiempo especial:

Un tiempo determinado ( en este caso fueron  10 minutos para cada uno) destinamos a  pedir  lo que quisiéramos a nuestra pareja. Yo quise descansar, acostarme sobre unas pieles de oveja en un casita de muñecas que había en el patio. Mejor fue cuando mi pareja se dió cuenta de que el techo de está pequeña casita era descapotable. Descansé mirando las estrellas, me di cuenta lo apretado que tenía todo el cuerpo y la necesidad de descansar  que la siento cada día, pero muchas veces no sé cómo llevarla. así terminó la primera jornada. el domingo en la mañana nos juntaríamos otra vez, pero ahora con los pequeños.

Segunda sesión

Llegué atrasada con mi pequeña Laurita a la que le había contado que iríamos a jugar con otros niños a un lugar muy divertido. Para no latear con cada detalle, fue una experiencia bien reveladora. La pequeña interactuaba y participaba, pero elegía. Hubo actividades en las prefirió observar y en otras participó . Es una niña bien equilibrada, en las experiencias de movimiento, tirarse cojines, desordenarse….ella saltaba en su lugar, se reía mucho, pero no se pasaba de revoluciones. Ese es mi miedo con el juego mas brusco, que se activan y se descontrolan. Pero no fue así, ella disfrutó se rió y cuando ya no quiso más, me pidió ir a pintar. Me encontré con varios prejucios personales que la pequeña me hizo ver:

El tener que participar y pasarlo bien cómo todos o uno es rara.

El reírse cuando uno quiere y punto.

Respetar los ritmos e intereses. No pasa nada, el mundo no cambia ni moriremos en el intento de seguirnos a nosotros mismos

Me di cuenta que estoy todo el tiempo evaluando peligros y tapando cada esquina de un mueble para que su craneo no sufra daños.

También, al igual que otros padres… reconocí que me aburro un poco jugando, que no se bien cómo hacerlo. Qué estoy pensando mil cosas cuando estamos jugando y que me cuesta conectarme. Cómo entonces puedo ayudar a mi cachorra a estar conectada si yo misma muchas veces no lo logro siendo adulta. Fuerte…pero cierto